Posicionamiento 21 de Marzo, Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia

21 de Marzo, Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia

Harresiak Apurtuz denuncia una involución en los derechos que genera discriminación y perpetúa la desigualdad social

- Exigimos unas políticas públicas inclusivas que den respuesta a una sociedad vasca diversa y que sean el eje sobre el que se sustenta la convivencia en paz.

– Apostamos por una sociedad justa donde todas las personas veamos reconocidos todos nuestros derechos en igualdad.

Harresiak Apurtuz

En el contexto del 21 de marzo, Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia, asistimos a un grave retroceso de los derechos de las personas migrantes y asiladas con leyes cada vez más restrictivas que no favorecen la integración, la igualdad de trato y la no discriminación y que atentan de manera sistemática contra su dignidad. Además, aún hoy, la crisis global es utilizada como recurso para justificar recortes sociales que perjudican de manera directa a las personas más vulnerables.

Las políticas europeas de asilo e inmigración constituyen una violación flagrante de los tratados y convenios internacionales y europeos ratificados por los Estados miembros y un cuestionamiento de los valores fundacionales de la propia Unión Europea. Frente al espacio de libertad, seguridad y justicia que la Unión debería constituir, estamos sufriendo unas políticas migratorias y de asilo que causan dolor y muerte a miles de seres humanos que huyen de sus países en busca de seguridad y oportunidades.

Asimismo, a nivel estatal se siguen desarrollando políticas de austeridad que anteponen el cumplimiento de las directrices marcadas por la Unión Europea a la protección real y efectiva de los derechos de todas las personas, con independencia de su nacionalidad o su situación administrativa. Además, más allá de la involución en el reconocimiento del derecho a la asistencia sanitaria, a la educación o el derecho de reunión o de manifestación, por poner solo algunos ejemplos, se ha cuestionado la existencia del propio Estado de bienestar, pilar básico para reducir los desequilibrios y fomentar la igualdad de oportunidades.

En la CAPV continuamos sufriendo las consecuencias de un presupuesto insuficiente para garantizar la protección social de toda la ciudadanía vasca, trabas administrativas en el ejercicio efectivo de los derechos y una falta de políticas activas de empleo que aseguren mayores cuotas de justicia e igualdad social. Además, nos hemos encontrado y nos encontramos con discursos políticos sin ningún límite que promueven la xenofobia y el racismo a nivel mundial, europeo, estatal y en la CAPV; discursos que no son condenados, a sabiendas de que promueven la desconfianza, dificultan la convivencia y atentan contra toda ética.

Por todo ello, coincidiendo con el Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia, desde Harresiak Apurtuz

 Reclamamos el desarrollo de unas políticas públicas que garanticen el derecho de asilo habilitando vías seguras y legales para acceder a Europa y que fomenten la plena integración de las personas migrantes y asiladas mediante el reconocimiento de todos sus derechos.

 Exigimos el respeto escrupuloso a los Derechos Humanos fundamentales y el reconocimiento de la diversidad como un aporte a la sociedad que, además de generar riqueza, promueve la convivencia en paz  Reivindicamos una gestión de la inmigración desde la igualdad de género con la que se ponga en valor la igualdad de oportunidades, derechos y obligaciones para hombres y mujeres, favoreciendo así su desarrollo social, laboral, personas y familiar.

 Exigimos el reconocimiento de los derechos de las/os menores y jóvenes extranjeras/os no acompañadas/os, poniendo el acento en su condición de menores y priorizando su proyecto juvenil de incorporación social como un elemento integrador.

 Reclamamos el acceso universal a la salud para que todas las personas podamos recibir atención médica gratuita y de calidad.

 Demandamos que se den las condiciones necesarias para el ejercicio de la libertad religiosa, derecho fundamental reconocido, teniendo en cuenta la pluralidad de sus manifestaciones y las necesidades específicas derivadas de tal pluralidad.

 Denunciamos la existencia y la propagación de estereotipos negativos y prejuicios sobre las personas inmigrantes. Representan un obstáculo para la relación entre las personas y suponen un caldo de cultivo para la desigualdad.

En definitiva,

Desde Harresiak Apurtuz continuamos comprometidas/os por una sociedad abierta y diversa donde todas las personas veamos reconocidos todos nuestros derechos y donde el aumento de cuotas de mayor justicia e igualdad social sean objetivos prioritarios. Pero esto solo será posible si contamos con una sociedad inclusiva que habilite mecanismos para asegurar el cumplimiento de los Derechos Humanos, la dignidad y la ciudadanía activa de todas las personas que la componemos.

Harresiak Apurtuz, Coordinadora de ONG de Euskadi de apoyo a inmigrantes.

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Rumoreando por la convivencia

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La opinión de la sociedad vasca sobre las personas inmigrantes se basa en categorías que tienen en cuenta la cultura

Según el último Barómetro de Ikuspegi, para el 14,5% de los ciudadanos de la CAV las personas inmigrantes de origen extranjero “son demasiadas” y para el 11,5% “son pocas”. Entre 2015 y 2016 el porcentaje de los que opinaban que hay demasiados inmigrantes bajó del 22,3% al citado 14,5%. El estudio dice también que solamente el 2,2% de los vascos considera la inmigración como uno de los principales problemas de la sociedad.

Estos datos estadísticos nos aproximan a la imagen que los vascos tienen de los inmigrantes, pero no la definen, porque, tal y como señala Amaia Izaola, la población autóctona se relaciona con sus conciudadanos nacidos en otros países en el marco de categorizaciones que hacemos en función de si les vemos más cercanos o más alejados de nosotros.

Doctora en Sociología, profesora e investigadora de la UPV – EHU, Amaia Izaola ha analizado la percepción que la sociedad vasca tiene de los inmigrantes en el libro Miradas entrecruzadas: la construcción social de la Otredad, publicado por Bellaterra. Según su análisis, factores como el idioma, la cultura y, en menor medida, la religión, determinan las diferentes categorías de cercanía – lejanía, similitud – diferencia en las que clasificamos a las personas. “Nosotros – explica Amaia Izaola – situamos a las personas en esa escala de distancia social en función de muchas variables, no solo de la procedencia sino también de otros aspectos (el idioma, la cultura, la historia) y nos comportamos de acuerdo con esas construcciones que hacemos de forma habitual y muchas veces inconscientemente. Así, cuando hablamos de personas de una determinada procedencia aplicamos las categorías y nos sentimos más cercanos a las que consideramos más iguales a nosotros. Yo me puedo relacionar más fácilmente con una persona que habla el mismo idioma que con otra que no, pero en el momento que esa otra aprenda mi idioma cambiaré y la percibiré más cercana. A medida que vas conociendo y conviviendo con algunos de esos factores diferenciadores los estereotipos se van cayendo, pero en principio categorizamos a las personas en función de su procedencia”.

Nexo cultural Izaola señala que “uno de los factores determinantes, para establecer la cercanía o la lejanía con respecto al otro, es, curiosamente, la cultura pero no la religión. Con las personas de origen latinoamericano el idioma y la cultura nos resultan más cercanos, compartimos ciertos rasgos, la historia… En este caso el factor de la semejanza cultural o el idioma funcionan como nexo de unión muy fuerte”. La percepción de cercanía o lejanía respecto a las personas de determinado origen se traduce, entre otras cosas, en el trato que la población autóctona les dispensa en el día a día. “Hay colectivos que se sienten mejor tratados, entre ellos destacan la población colombiana y la procedente de Bolivia. Las personas procedentes de estos dos países son las que tanto a nivel colectivo como individual se consideran mejor recibidas y mejor tratadas. Aquí entran en juego el idioma, una cultura muy semejante, una religión de base parecida, una serie de aspectos que favorecen que esas personas sean mejor vistas o que ellas lo perciban así. Por contra hay colectivos que notan una mayor distancia por parte de la población autóctona. Las personas más alejadas socialmente o que son percibidas con menor amabilidad son las procedentes de Rumanía – en este caso hay un componente de peso que es la etnia – , y las que vienen de Marruecos y Senegal, y ahí entran en juego temas culturales y la religión”.

Para su trabajo Amaia Izaola realizó 32 entrevistas a personas inmigrantes de Bolivia, Colombia, Senegal, Marruecos, China y Rumanía con el objetivo de conocer los motivos por los que estaban en Euskadi, sus condiciones familiares y formas de vida. Esos testimonios completaban los datos estadísticos de base. “He cruzado dos estudios estadísticos diferentes, me interesaba tanto saber la opinión de los vascos hacia los colectivos inmigrantes como la opinión de esos colectivos sobre su situación en Euskadi, es una doble mirada, de ahí ese entrecruzamiento de miradas. Luego me centré en las opiniones de la población inmigrante porque ese era el discurso que me interesaba. Lo que piensa la población autóctona me queda pendiente”, señala la socióloga.

De las entrevistas realizadas con los inmigrantes Izaola deduce que “hay espacios en los que ellos sienten que hay una mirada un poco más distante. Puede ser en un transporte público, cuando ven que algunas personas evitan sentarse junto a ellos, o cuando van a alquilar una vivienda y el acento se convierte en un grave inconveniente. Esto evidencia que hay espacios en los que aún tenemos que hacer un trabajo importante para la integración y la convivencia”. Añade que “cuando preguntas a nivel general a los inmigrantes cómo han sido o son tratados más de la mitad de las personas encuestadas declaran que han sido tratadas con amabilidad por la población autóctona, son casi el 60%, pero cuando les preguntas si ellos directamente han sido tratados con amabilidad las respuestas afirmativas suben al 70%”.

Más acercamiento Sobre una posible divergencia entre los resultados de las encuestas sobre actitud de la población hacia la inmigración, que muestran una posición bastante positiva, y una opinión pública que critica su acceso a ayudas sociales o prefiere mantener cierta distancia con respecto a los extranjeros, Amaia Izaola explica que en los cuestionarios de las encuestas “hay muchas preguntas que no se hacen”. “No se preguntan cosas como si quieres sentarte al lado de una persona de otra procedencia. En los datos y resultados de los informes – indica – entran en juego muchas variables, aspectos como si los inmigrantes son necesarios para la economía o si el contacto con personas de otra procedencia enriquece y es positivo, otra cosa es lo que hablamos a nivel individual. Cuando ofreces datos que afectan a muchas personas lo individual queda oculto y, lógicamente, en esos datos colectivos puede haber un porcentaje de personas que continúan pensando que es mejor que no vengan inmigrantes. Por eso digo que aún nos queda espacio de trabajo”.

Al profundizar sobre ese “trabajo” que aún tiene por delante la sociedad vasca Amaia Izaola indica que “la integración es bidireccional”. “En la tesis dejo bien claro – asegura – que la integración es un proceso que no se consigue en cuanto una persona llega, por eso para las entrevistas elegí unos perfiles muy determinados. El proceso de integración es doble: ellos están en un país en el que paulatinamente se van adaptando y aprendiendo sus pautas sociales, y nosotros, si queremos una sociedad de convivencia en la que podamos caber todos, también tenemos que hacer un esfuerzo. Creo que esa forma de actuar con una doble dirección está cada vez más presente en todos los espacios, aunque siempre puede haber gente que no lo vea así, personas que no están abiertas a esa convivencia e interacción mutua. También veo que muchas veces pensamos que la integración les corresponde buscarla y trabajarla a los inmigrantes y no es así. Si buscamos una convivencia, una coexistencia y unos lazos sociales, la integración es una labor doble, es trabajo de ellos, que están viniendo aquí, pero nosotros también tenemos que dar pasos y no quiero decir que no los estemos dando, aunque quiero dejar claro que ellos también lo están haciendo”.

Fuente: DEIA

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El azote de la xenofobia en Holanda: joven, brillante e hijo de un marroquí

Jesse Klaver se ha convertido en el gran triunfador de las elecciones holandesas al llevar a su partido, GroenLinks (Izquierda Verde), al mejor resultado de su historia: 14 escaños (hasta ahora tenía 4) en un Parlamento de 150 extremadamente fragmentado en el que convivirán doce fuerzas políticas. La mayoritaria, el Partido Liberal (VVD) del actual primer ministro, Mark Rutte, contará con apenas 33 representantes tras los comicios de este miércoles, que han permitido respirar aliviada a Europa tras el fiasco en las urnas del ultra Geert Wilders.

Además, GroenLinks ha sido la formación más votada en Ámsterdam.

A Klaver se le compara con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, por un evidente parecido físico, por su juventud –tiene 30 años– y por la brillantez y contundencia con las que ha irrumpido en el panorama político de su país. Quienes ha seguido la evolución de Trudeau reconocen además en el holandés la solidez de una carrera forjada con mucho trabajo y seriedad. Si Trudeau, con esa inmensa confianza en sí mismo, elevó al Partido Liberal desde la categoría de segundón de la oposición hasta la jefatura del Gobierno, Klaver aún está intentando que la Izquierda Verde emerja en el variopinto abanico que decora los sillones del Parlamento. Pero con los 14 escaños que acaban de conseguir, los verdes acarician esta vez el sueño de entrar en la coalición que debe formar Rutte para poder gobernar una vez esfumado el fantasma de un eventuakl triunfo del xenófobo Wilders.

Klaver tiene detrás el apoyo de amplios sectores de la izquierda (los socialdemócrtas holandeses han sufrido un batacazo histórico), los jóvenes y los inmigrantes. Sus votantes no olvidan que él mismo procede de una familia multicultural. Nacido en Roosendaal (sur de Holanda), su padre, marroquí, abandonó el hogar cuando él era muy niño. Creció en una vivienda social de los suburbios junto a su madre, de origen holandés e indonesio, y sus abuelos. Al conocer el resultado electoral recordó las dificultades de su infancia y lo primero que hizo fue pedir perdón a su propia familia por el tiempo que ha estado ausente durante la campaña. Jesse está casado desde 2013 con Jolein y tienen dos hijos, Maurits y Johannes.

Los últimos meses han sido frenéticos y muy reveladores de lo lejos que Klaver puede llegar. Protagonizó el mitin más concurrido de la campaña al reunir a más de 5.000 espectadores en una sala de conciertos de Ámsterdam. Otros tantos le vieron en directo en Facebook. Es el efecto de un discurso integrador, tolerante y realista: «Esto no va de inmigrantes o islam», sostiene. «Lo importante son los problemas sociales y económicos. La gente que tiene que pagar demasiados impuestos y no puede ganarse la vida».

Fuente: El Correo

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Reflexionando sobre mis derechos como ciudadana universal

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